Las cosas no son lo que aparentan, incluso cuando no se parecen a nada conocido. Por ejemplo, el vacío suele evocar la carencia o inexistencia de algo. Coloquialmente hablando, el vacío es «nada». Sin embargo, desde el punto de vista lógico no se puede declarar como inexistente algo que puede ser nombrado y ocupa un lugar, al menos en la mente. Dicho simplemente, el vacío existe.

Esa confusa parábola de lo que no es sirve de punto de partida para los artistas Marissa Tellería y Andrés Michelena en la exposición “The Emptiness That Is Not”, presentada en el espacio Mahara + Co de Little Rover, Miami, entre febrero y mayo de 2024.

Ambos artistas «extraen» el sentido de sus obras del espacio expositivo. Trabajan en las esquinas y los bordes del piso. Aprovechan trozos de pared y oquedades inesperadas. Intervienen el suelo. Lo que aparenta estar vacío es en realidad la obra conjunta de Tellería y Michelena. La una enfrascada en los detalles minúsculos y los gestos sutiles. El otro, concentrado en los materiales y elementos accesorios del discurso del arte como el bastidor, el marco y otros adminículos llamados parergon por Jacques Derrida en su libro La verdad en pintura.

En la exposición “The Emptiness That Is Not”, lo no visible parece ser el verdadero elemento que constituye el arte. Claro, hay muchos elementos materiales a la vista: ligas de color, arpilleras, madera, tela, rocas, textos, etc., por lo cual podría pensarse que el vacío ha sido derrotado. Pero la verdad es que el vacío es una idea y no una cosa. Si esa lógica fuera cierta, entonces podríamos concluir que Miami, la urbe múltiple del sol inmenso, es también una idea flotando en el horizonte vacío.